y se dibujan con breves temporizadores crecientes.
Una a una escapando de mis gaitas mudas llevandose un recuerdo,
un trozo de salud, una sonrisa cada vez más borrosa
y van desvaneciendo su silueta en el viento con todo su botín.
Llega la noche con sus nubes sin tormenta ni humedad,
llega con silencio aumentando el sonido de mis voces,
las voces que extraño y las que nunca extrañaré;
aquellas que callaron su llanto antes de nacer,
aquellas que encerraron mi deseo de verlas crecer.
Preso en mis abundantes comodidades y derroches de soledad;
ojos afilados me guardan, viajes sobre planos me despiertan,
rejas sin cerrojos me liberan y drogas me calman...
La luz me estorba, aquí ver me sirve poco, sobran los sentidos,
las cosas cambian mientras los narcóticos me salvan..
Aquí el cielo es tan bajo, el viento es tan preso como yo,
la luna brilla y opaca a mi placer; y el horizonte... no existe.
Aquí los insectos cantan las canciones que pido,
y la lluvia me espera en la puerta con un par de cigarrillos.
Aquí donde malvivo, donde las cucarachas me extrañan.
